Bandera a cuadros
Quien diría que una historia vinculada al rock pueda comenzar con cuatro rueditas, una carrocería y un par de escobillas…
En el fantástico y particular universo del hobby, la afición por los autos de carrera es moneda corriente. Más allá del sentimiento encontrado de bronca y admiración que suelen generarnos; estos señores lograron una vez más, algo único.
Impulsaron la nueva forma de correr “como los pilotos de la F1”. Si. Un grupo de ingleses que a finales de los 50, revolucionó la manera de divertirse, entre grandes y chicos. Comenzaba la era Scalextric.
Era y revolución combinan en Inglaterra, es como el dulce de batata y queso. No hay vueltas que darle (bueno, en este caso sí). Y en esos años posteriores, cuatro muchachos de flequillo prominente, se encargaron de escribir algunas hojas al respecto…
Dentro de las miles de facetas que coexistieron en el camino “Beatle”, hubo una que llamó particularmente la atención. Quizás por su costado tan adulcorado, fuera de la vorágine de los fans y el simbolismo de la época.
Se imaginan al mismismo John Lennon en una pista, observando el desempeño de su Brabham o Lotus, y pulsando con vehemencia el gatillo del pulsador?!
Les comento que sucedió, y existen evidencias fotográficas, en plena gira de “Please Please Me”. Y no solo una vez; al parecer los astros de Liverpool corrían unas cuantas carreritas para relajarse antes de los recitales. El mejor corredor? … asignatura libre para la imaginación.
Si tenemos la certeza que el espíritu fierrero perduró en George, quién sorprendía al público regularmente, con sus apariciones en los Grand Prix; allá por los 70´s. No solo eso, hasta se dio el gusto de conocer al gran Juan Manuel Fangio.
Una simpática miscelánea, en un camino de proezas.
Seamos más fuertes
EMILIO BARRERA
Comunicador Social, Córdobes y metalero.